Los hándicaps del creador se pueden mejorar, incluso eliminar

Lo más probable es que en este post no te diga nada que no sepas. Lo siento, no llego con el último avance técnico o científico. Pero ¿sabes qué? muchas veces lo que tenemos más cerca y ya conocemos puede resultar más útil o incluso mejor que aquello más innovador y más caro. Me refiero a las soluciones que estoy convencida que tienen los hándicaps más habituales de los creadores.

Mirarse al espejo da miedo, lo sé, sobre todo porque después de ver “la verdad” hay que afrontarla. Nos cuesta montañas hacerlo porque si das el paso y después no haces nada por cambiar lo que no te gusta de ti no puedes enfadarte con nadie sino contigo mismo.
Pero yo me pregunto ¿qué es mejor? ¿unos minutos de frustración y una época de trabajo duro que te lleven a sentir más felicidad en tu vida o toda una triste y dolorosa existencia? Yo lo tengo claro, prefiero invertir mi tiempo y dinero en sufrir durante un tiempo limitado, y conseguir luego algo bueno que me ayude a disfrutar del resto de mi vida.
Sí, sé que suena a frase hecha, pero como siempre procuro, solo comparto contigo lo que yo misma he comprobado. Desde que he puesto en práctica lo que quiero contarte hoy he cambiado y crecido de una manera ¡que no hubiera podido ni imaginar! En el proceso me he dado “verdadera” cuenta de lo cierto que era lo que dijo Confucio “Tenemos todos dos vidas. La segunda comienza cuando tomamos conciencia de que se tiene una sola.” El tiempo es limitado y ¡yo quiero ser feliz! ¿Tú no?

Si tu respuesta es afirmativa, así lo deseo, estas son mis recomendaciones para cuando no estás bien y sientes que caes una y otra vez en la misma piedra o notas que vives como en la película El día de la marmota, repitiendo un mismo día sin remedio. Esto es lo que yo hago y sigo practicando:

Primero
Créetelo “¡Todos tenemos una capacidad brutal de mejorar!” (frase de Nacho de Juan-Creix)
Sí, lo sé, da una pereza enoooorme. Pero ¿sabías que la mente es un músculo que se entrena igual que cualquier otro? Es verdad que reaprender no es tarea fácil, nada fácil, pero la recompensa es tan increíble que vale mucho la pena el esfuerzo. Algo que me ayudó mucho a mí fue saber más sobre cómo funciona el cerebro, el camino es más sencillo entonces.
En este sentido te recomiendo el libro de Álvaro Bilbao “Cuida tu cerebro… y mejora tu vida” de Plataforma editorial y el de Robert Maurer “Un pequeño paso puede cambiar tu vida. El método kaizen” de ediciones Urano. Lecturas amenas, amables, positivas y rigurosas y a un precio apto para todos los públicos.

Segundo 
Identificar el problema 
No porque haya una receta para cada cosa y la misma medicina sirva para todos, eso no suele funcionar. Sino porque hay que empezar por un sitio para estirar del hilo que hay que desenredar. En este sentido, y relacionado con nuestro universo creativo, esta es mi lista de los hándicaps más habituales entre nosotros. ¿Te reconoces en alguno de ellos?
Antes de que sigas leyendo te anticipo que quizás sientas sudores fríos al identificarte con más de uno, a mí me pasó lo mismo. Tranquilo ¡no te alarmes! Suele pasar. Pero da igual el número, se pueden mejorar uno a uno o en paralelo. Como dice mi amiga Sònia López “Yendo poco a poco se puede llegar muy lejos”.
Si yo, que era la persona más tímida del mundo, lo he hecho, es que es posible.
La cuestión es llegar y por el camino disfrutar del viaje, esto último es vital que no lo olvides.

Esta es mi lista:
(Aviso a navengantes: hay hándicaps en esta lista que quizás pienses que te pasan a ti porque eres una persona creativa o sensible, pero en realidad es una manera natural del funcionamiento de nuestro cerebro que hay que reeducar).

 “Domino la técnica pero no tengo conocimientos de negocio.”

► “Tengo una mala relación con el dinero y con los términos empresa, negocios y vender. Tengo la sensación que si asocio mi trabajo a ellos será menos sincero y auténtico.”

► “Soy tímido o introvertido, no lo sé bien. Pero me cuesta mucho exponerme públicamente y las relaciones sociales, sobre todo en temas relacionados con mis creaciones.”

► “Soy perfeccionista y suelo confundir la búsqueda de la perfección con la excelencia. Trabajo muchísimas horas pero no consigo los resultados que busco, además de frustrarme pierdo dinero.”

► “Tengo la sensación que si no estoy en mi momento “inspiración” no voy a hacer nada realmente bueno. La rutina me parece el enemigo y a veces llevo el carpe diem demasiado al pie de la letra.”

► “Tengo muchas ideas pero pierdo el foco fácilmente porque me disperso. Me cuesta elegir y tomar decisiones.”

► “Siento que la adrenalina tiñe la realidad de color de rosa… o todo lo contrario, convirtiéndolo todo en un triste gris.”

► “Tengo dificultad para delegar en cosas que no tienen que ver con mi talento creador porque creo que nadie podrá hacerlo con el detalle y mimo que quiero. Al hacerlo todo yo no puedo con todo el trabajo del negocio y me desbordo.”

► “Me enamoro de mis propias creaciones y después me cuesta mucho venderlas.”

► “Tengo miedo a equivocarme y quiero hacerlo bien a la primera. No sé sacar suficiente provecho de los errores y verlos como un aprendizaje.”

► “Tengo problemas con la percepción de la escala y del tiempo. Todo me parece más fácil o más difícil de lo que es y a veces quedo muy mal con la gente.”

► “Me cuesta decir No. Entre otras razones, porque me gustan muchas cosas y actividades. Me arrepiento muchas veces de aceptar cosas y me enfado conmigo mismo.”

Tercero 
Decirlo en voz alta y compartirlo. Buscar ayuda, y pedirla si hace falta
Las cosas que nos duelen o de las que no estamos muy orgullosos nos cuesta compartirlas. Nos sentimos débiles al hacerlo. Pero, como ya debes saber, la gente que de verdad te quiere lo hace por cómo eres, en lo bueno y en lo menos bueno. Por eso te recomiendo que para empezar compartas lo que sientas y piensas, por dos motivos: porque la mayoría de las veces es una percepción nuestra y porque aunque no lo sea, cuando las cosas se cuentan, te das cuenta que no solo te pasan a ti y que otros ya le han encontrado solución y además, se hacen más pequeñas y manejables.

A partir de este momento, Einstein lo tenía claro “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.
Cuando sabes que algo no funciona, te frena, te limita, no te deja ser feliz… tienes que cambiar algo de lo que haces, la manera de pensar, el lugar dónde estás, las personas con las que te relaciones o cómo te relacionas con ellas…

A veces es sencillo y una película, un libro, un vídeo o leer una entrevista te ayudan para iniciar un cambio.
Otras encuentras el punto de partida en una conversación “sincera” con tus familiares o amigos.
Después quizás necesites apuntarte a una formación o necesites ayuda más personalizada como contratar un coach, mentor o un terapeuta.
O, algunas de estas opciones combinadas, que es lo que hice yo.

Cuarto 
Practica, practica y practica… hasta que forme parte de ti y vayas como en bici
¿Cuando vas en bici eres consciente que pedaleas? Sospecho que no. Hubo un día, cuando aprendiste, que pensabas en tus pies pero, de repente, no recuerdas cuándo, dejaste de hacerlo.
Lo mismo sucede con el cambio de hábitos y de maneras de pensar. Normalmente cuesta más que ir en bici, no te quiero engañar, pero acaba igual de bien. Y sentir el viento en la cara ¡es algo que no tiene precio!
En esta fase y en la anterior recuerda lo que dice mi amigo y colaborador Jaume M. Albareda y que yo suscribo totalmente “Más vale una práctica que mil lecciones”.

Quinto
Solo todo es más difícil. Rodéate de buena gente
La nutricionista y sabia mujer Ana Moreno acuñó el término flexivegetariano. Se dió cuenta que la gente que quería cambiar de hábitos alimentarios de manera radical acababa casi siempre desistiendo y frustrada.
No podemos hacer las cosas siempre perfectas, es demasiado duro y cansado. Debemos ser permisivos con nosotros mismos y, en los momentos de bajón, perdonarnos y darnos tiempo para recuperarnos.
La buena gente a tu alrededor te ayudará a disfrutar más de lo bueno y a hacer más llevaderos los días flojos.
Pero recuerda, para que esta relación funcione y sea sana, debe ser bidireccional.

Para hacerte más fácil el camino comparto una última frase que nos regaló Nelson Mandela
“Siempre parece imposible hasta que está hecho”.

Y tú ¿has cambiado algo de ti que pensabas que nunca mejoraría? Estoy segura que sí.
¿Te importaría compartir qué fue y cómo lo conseguiste?

(Post dedicado a Clara y Leire)

2 Comentarios
  • Dalila Parró
    Escrito a las 10:50h, 28 septiembre Responder

    SI. Logré empezar a manejar mi “orgullo” y aprendí a “vender” mi servicio sin esperar sentada a que me buscaran por mis referencias. Le puse un precio extra a ese esfuerzo, y resultó más fácil de lo que había previsto.

    • Monica
      Monica
      Escrito a las 09:36h, 03 octubre Responder

      Hola Dalila, ¡cómo me alegro!!!
      Qué GRAN paso el manejar lo que puede parecer una debilidad a tu favor para llegar a tu objetivo, aceptando esa parte de ti y permitiéndote mejorar tus habilidades para conseguir lo que mereces.
      MIL gracias por compartir tu experiencia y ejemplo. Es de gran inspiración para todos.
      Un abrazo y una sonrisa.

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